Sarita Lasauria

Siempre en verano

Me lo dice una amiga cuando le comento que en costadigital.es me han encargado colaboración para este verano: “Siempre estás diciendo que vuelves, pero luego no lo haces. Te comportas igual que en el amor, pero con la diferencia de que si en el último no vuelves porque no tienes perrito que te ladre, en lo referente a tu periodismo de investigación es que tu líbido imaginativa y batalladora se ha secado”.
-La imaginativa y la no imaginativa, -asiento con esa desgana que provoca cualquier hastío del amor y sus consecuencias.
Y es que últimamente en lo más o menos íntimo estoy apática y con las hormonas hechas unos zorros. Me lo dice mi amiga Lidia Monge: “Desde que te pintaste el pelo de rubio has perdido empaque: ser rubia es un oficio que hay que saber llevar. Cualquiera no puede ser rubia y menos oxigenada. Ser vikinga exige mucho y a la reina Sigrid del capitán Trueno me remito que aún gustándole el oso de Goliat se plegaba al guión y se mostraba regia tras el capitán”.
Estoy totalmente de acuerdo, pero también añado que los golpes de melena de una pelambrera azabache, como aquellos de Carmina Ordoñez o los míos propios de cuando lo tengo moreno a lo gitana de Myrurgia, no los da una Lomana por mucho que se ponga. Lo que pasa es que el rubio es en la actualidad muy anonimato y te manda a la inmensa bolsa de rubias del mundo que en mi momento actual es donde quiero estar. A no ser que una sea Anitona Ekberg o Jayne Mansfield que fueron por antonomasia las tremendas, excesivas y espléndidas melenas de miedo y laca, mucha laca. Yo ahora lo llevo de un corto camionero en tono acaramelado tirando a melcocha, así que únicamente son las lesbianas las que se vuelven a mi paso o algún homosexualillo que me piropea deseando que fuese saurio en vez de sauria.
Sin ir más lejos, en esto de lo rubio, una concejal de mi pueblo en el Pleno de Investidura del nuevo alcalde, y que resultó alcaldesa (no entiendan que hubo cambio de sexo en el camino de la elección, es que pudo haber salido uno y tal el voto salió otra), y de la que hablaré más abajo; pues eso, que esa concejal, rubia L´oreal donde las haya, dijo que el líder de su lista era un genio y que esa genialidad se reconocía porque todos los necios se habían confabulado contra él no votándolo. La frase, que obviamente era de mi adorado Jonathan Switt y no de ella, sentó fatal en la bancada del resto de políticos opositores y entre el público asistente a la sesión que no había votado al genio. Pero si eso lo llega a decir la morena de mi copla, estoy segura que cualquier machirulo habría pregonado el carácter y el desparpajo de la concejal. Y por qué, pues sencillamente que parlamento tan sublime habría sido acompañada y rubricada de un azabachado golpe hacia atrás de melenón como cuando la Pantoja se cabrea con el mundo (o acaso se han puesto a pensar cómo sería la Pantoja de ser rubia a lo inefable Rosa Morena, probablemente nada). Ya no digamos si la rubia de marras llega a decir eso de “tú eres diferente al resto de la gente” como cantaba la rubia cardada de Monabel allá por los sesenta, entonces se habría pensado que la rubia coqueteaba sin el menor pudor con el jefe, pero cuando eso lo dice una morena se le da rango político o de trágica a lo Nuria Espert. Y ese es el problema de las rubias pintadas o no, que es difícil que nos tomen en serio aunque argumentemos nuestras vidas como Ensayos de Montaigne o Switt y no con bisutería del tipo libro de autoayuda en un programa de María Teresa Campos. Ya digo que para ser rubia se necesita un carácter del que hasta la Lomana carece.
Pero la cosa es que servidora no iba a hablar de rubias y sí de la alcaldesa de mi pueblo, que es también rubia o castaña de mechas claras, y es que en cuanto al tono siempre hay disputas. El asunto es que mi tía Mariquecas le ha tomado ojeriza, argumentando ésta en que le ha copiado su programa electoral; aquel donde mi tía y su grupo político LSD (Las Sinhuesos Desatadas) proponían un PGOU de temática religiosa convirtiendo el pueblo en un parque temático donde catedrales, iglesias y calvarios del mundo conocido tuviesen una representación a escala. Ya con el anterior alcalde, con el genio, tuvo sus más y sus menos a cuenta de que nombrara a la patrona alcaldesa honoraria. Otro plagio descarado según ella. Pero que se sepa lo único que ha dicho la nueva alcaldesa es que uno de sus proyectos es un centro de cofradías, lo mínimo para que Mariquecas la tache de plagianta imperdonable. Así que ha urdido un plan, que ella llama conjura contra la edila, para derrocarla mediante un escándalo y forzar su dimisión como si del mismísimo Camps se tratara. Operación Bragas, se llama. Y que trata…; bueno pensándolo mejor creo que será en una próxima entrega donde contaré el intrigante plan montado por mi tía Mariquecas y sus Deslenguadas Desatadas a ese fin durante el acostumbrado Callos Party que las longevas celebran cada verano mediado julio.

Colaboraciones
custodiadelaluzfiesta2Por cierto, que tengo una amiga de mi pueblo que es oráculo, es decir que es adivina a lo clásica. Se llama Custodia de la Luz y es también de melenón rubio y ondulado, pero a lo cieguecita de Sorrento que siempre como se ve en la foto da empaque. Ella en esotérico tiene visiones que la dejan con los ojos blancos, lo que es lo mismo a un cromo. Las de hoy concretamente se refieren al mundo político de mi pueblo, y su cuarteta, similar a la de Nostradamus, dice:

Siete copas levantarás,
pero ninguna de las siete estrellas te servirá
Serás siete pajaros acechando
sobre el halo trino del tiempo de mudar.

Custodia de la Luz tiene un hermano, algo sonajas, que interpreta en fotografía los oráculos de su hermana y que se llama Bichuchico de la Luz, por lo que deduzco que lo de la luminotecnia deba ser apellido. Y esto es lo que interpreta de la visión de su hermana.
7copas590
7 pajaros590

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Un Comentario a “Siempre en verano”

  1. Gravatar No habrá paz para los malvados Dice:

    22 marzo, 2012 a las 13:02

    Tenía el alma rota. Ya no solo lloraba a escondidas, lloraba delante de mi mujer, de mis hijos. El mundo se desmoronaba, mi mundo se venía abajo. No entendía nada, estaba enfermo, pero aun así fuiste a por mi. Tu plan era maquiavélico. Pero no calculaste el alcance de tu codicia, de tu capricho, de tu perversión. Tú hiciste el nudo corredizo, aunque yo pasara la cuerda por mi cuello. Fue tu mano derecha la que me guió al lugar elegido, tantas veces alejado de mis pensamientos, tantas veces añorado. Ahora lo sé, sé lo que querías, querías algo mío, algo que no era tan mío, para verlo todo desde arriba. Te maldigo a tí y a tu mano derecha. Todo lo que tocáis se contamina. Id lejos, evadiros, expiad vuestros pecados, porque pronto llegará la hora en la que tendréis que dar cuenta y pagar todo el mal y el sufrimiento que hicisteis.

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