Rubiales vs Almón
Las chicas topolino del socialismo costero ascienden rápido, pero como si sus compañeros quisieran quitárselas, también rápido, del entorno. A Rocío Palacios la mandaron a Sevilla de directora general de Inmigración cuando ya la inmigración es un mero trámite de titulación. Flor ha logrado pasear Motril por el Parque de María Luisa y eso el poco tiempo que lleva en la política, mientras que los históricos llevan toda la vida paseando de la motrileña Rambla de Capuchinos a la plaza de Las Palmeras.
Pero hoy, el antañón Rubiales, más expeditivo, censura a Flor Almón, que es censurar un glamour socialista de desmelene y cine; pues que Flor es cartelón cinematográfico de melenón desbordado y mirada cool con la que una provincianita entiende el photocall de los estrenos patrios y los sarao de DEC. Rubiales parece haber olvidado que también le gustaba eso del posado motrileño en las alfombras púrpuras madrileñas de las noches de Fitur
El Dios te guarde saludador y rural del ex alcalde vuelve a casa, como el turrón lo hacía por Navidad, para leer la cartilla al posado fashion de Flor diciéndole como Ortega y Gasset a la República: no es esto, no es esto.
A la derecha, debe entender don Luis, hay que darle palos, antes que ellos den café; pues que unas elecciones no se ganan paseando las alfombras con los tacones de aguja góticos y un sacudir la melena leonina de la Metro para el público gay, mientras se permite que la carcunda homenajee a los alcaldes de cuando los jefes provinciales del Movimiento y a la reina sepia de Bruselas le dediquen conciertos sacros.
Rubiales y algunos más, que son mayoría, le han dicho a la Almón lo que vale un peine de carey de la China, que es decirle que te ondulen con la permanén. Los sociatas de cuando entonces quieren volver al tiempo perdido, al pasado del Dios te guarde, a la franela de cuadros y la pana desportillada. Pero la muchachada Flor viene de siglo XXI con la ceja circunfleja y haciendo metáfora similar a la de la tierra es del viento con estilo Obama. Los sociatas de cuando entonces no entienden que la sombra de las muchachas en flor está hace tiempo iluminadas de neones y que nadie se pone a leer poesía social a la luz de un flexo pudiendo ver a Amy Winehouse en 3D. No es Almón la zombi de esta road movie, son los otros quienes vagan con la melancolía de la desaparición.
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