Y dos

balanzaProbablemente imaginemos a dos personas cantando juntas si leemos u oímos la palabra dueto. Pero quizá no veamos a dos personas peleando si escuchamos la palabra duelo (duo, bellum, ‘guerra entre dos’), ni imaginemos que el número doce tenga algo que ver con nuestro duodeno que, sin embargo, se llama así por tener una longitud de unos doce dedos.

También se esconde el número dos bajo su forma griega bi en algunas palabras como balanza o la catalana bessac. Una balanza (bi, lanx) son dos platillos. El lanx era una escudilla ceremonial romana. Bessac, en catalán, ‘alforja’, son dos sacos (bi, sac).

En la antigua navegación el abastecimiento de la marinería no era problema fácil. El pan, por ejemplo, se ponía duro enseguida. Para evitarlo se cocía dos veces y de ahí el nombre que se dio a ese pan de marinero, bizcocho. Biscuit se le llamaba en las galeras británicas.

Bicéfalo y bíceps significan exactamente lo mismo, ‘que tiene dos cabezas’, aunque la segunda, latina, se aplique sólo a los músculos.

En una bifurcación late la metáfora del utensilio agrario llamado horca (bi, furca), un palo largo que se abre en dos puntas al final. Dos caminos, o dos ríos.

La breva es el primer fruto de una clase de higuera, la ficus bifera, ‘que produce dos veces’; brevas en junio e higos en septiembre. Biga ‘carro tirado por dos caballos uncidos por un yugo móvil’ (bi, iuga), y viga, ‘madero’, proceden las dos del carro romano, el segundo (viga) significando en un principio ‘timón del carro’.

He ahí algunos números escondidos en algunas palabras, como el tres se esconde en trivial (tres, via) o en el instrumento de tortura que fue en su origen el trabajo (tri, palium).

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