Mulato

mulatoSon varias las maneras en que la historia de una palabra puede llegar a nosotros. Hay catálogos alfabéticos, diccionarios etimológicos de mucha y de escasa fiabilidad también, corpus clásicos sobre el origen de las palabras, como las Etimologías de San Isidoro de Sevilla.

Muchos de esos libros son excelentes manuales e imprescindibles diccionarios de consulta. Pero las palabras no nos llegan desde los diccionarios, allí las encontramos cuando nos interesamos por ellas. Las palabras nos llegan en la calle, cuando alguien se interesa por su significado en medio de una conversación, o las encontramos en los libros porque son nuevas para nosotros y nunca antes las habíamos leído, o vemos en ellas un significado que desconocíamos y nos sorprende, o despiertan nuestra curiosidad por algún motivo. Así es como yo creo que los no especialistas entramos en contacto con algunas palabras.

Yo suelo anotar esas palabras en papeles mientras leo, y luego busco su origen y sus cambios y, a veces, las traigo a este blog.

En el folio que tengo sobre la mesa hay estas dos anotaciones.

“VID. Etimología de mulus“. Buscaba, no sé por qué, el origen de algún nombre de animal y me encontré con mulato. Una persona mulata es, en una significación inmediata, alguien de tez morena, pero difícilmente relacionaríamos la palabra mulato con mulo. Sin embargo, el Diccionario de la Academia dice que es voz derivada de mulo, ‘en el sentido de híbrido, aplicado primero a cualquier mestizo’. Tuvo también la acepción de ‘macho joven’, de fuerte, y quizá de ahí se derivara la palabra muleta, ‘palo con travesaño en que se apoya el cojo’.

De igual manera podemos ver en el “auspicio”, otra de las palabras de lectura anotadas en estos papeles, el vuelo de las aves, (avis auspicio) o sea, y dicho literalmente ‘observación de las aves’. Los adivinos sacaban deducciones de la observación del vuelo rutinario de las aves, si se adelantaba o se atrasaba, si huían de un frío temprano o desertaban de una sequía, o leían las enfermedades que traían en sus entrañas desde otros lugares y así podían anticipar epidemias. Todo esto, claro está, no exento de supersticiones e interpretaciones esotéricas.

Así, de esta manera algo caótica y azarosa llegan las palabras a nuestras vidas. Como tantas otras cosas.

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