Elogio de lo mínimo

tricliniumEl significado de las palabras suele heredarse y mantenerse en el núcleo de la palabra, en el lexema. El periodista Alex Grijelmo llamó a estos lexemas de manera metafórica y ocurrente, los cromosomas del lenguaje. Pero hay algunas palabras sin ese cromosoma y que, sin embargo, tienen significado.

Com- es un prefijo que indica ‘compañía’. Y la terminación –er es un morfema verbal, ten-er. Pero si unimos el prefino com- y el morfema –er, nace una palabra llena de significado, sin cromosoma (lexema): ‘comer’. ¿Qué ha pasado?

No comemos reclinados en un triclinium como los romanos, pero sí casi los mismos alimentos que ellos, y algunos más. Y otros que ya no tomamos, como las ubres de cerda que tanto alababa Marcial, o el garum. Una de las más conocidas de esas salsas de pescado se hacía en estas costas, el garum sexitanum. Pero sí hemos heredado de los romanos el vocabulario alrededor de la mesa y la comida.

Edere es la palabra latina para el verbo ‘comer’. Por eso, un amigo, médico, llama a su siesta alicantina postprandial, pues el prandium era la comida romana, de la misma forma que la merienda, dice San Isidoro, era ‘lo que se come después del mediodía (postmeridie edenda) y está cerca de la cena’. ¿Cómo se transformó el verbo latino edere en el castellano ‘comer’?

A la mesa casi nunca nos sentamos solos. Compartimos mesa y comida, es un acto con otros. Por eso al latín edere se le antepuso el prefijo con- para indicar esa idea de ‘compañía’. Y así com-edere, comere, ‘comer’ (en compañía de alguien).

Sólo el portugués y el castellano heredaron este sentido de compañía a la hora de comer. Las demás lenguas románicas usaron manducare. Manger, mangiare, mânca, en rumano. En inglés, una lengua no románica trufada de latinismos, pervive edere, to eat.

Esta idea de compañía que subyace en com-er, está presente también en compañero, com-panarius, derivado de panis. La persona con quien compartimos nuestro pan es, por eso, nuestro compañero.

Así añadimos al pan la compañía. Un origen olvidado pero que aún late en esas tres letras así dispuestas: cum-(edere), cum-(panis).

4 comentarios en “Elogio de lo mínimo

  1. Muy interesante su artículo, como siempre. Espero que me disculpe, pero me gustaría hacer un par de puntualizaciones. La primera es que COMEDERE no significaba ‘comer en compañía’ sino ‘comérselo todo’; la segunda que la necesidad de un prefijo viene dada porque el verbo EDERE compartía formas conjugadas con el verbo SUM y por tanto era una manera de diferenciarlos; y por último que el uso de “comer” en español y portugués frente a “manger, mangiare…” de las otras lenguas románicas se debe al carácter más conservador del latín hispánico. Un saludo.

  2. Querido amigo: Como siempre su lealtad a este pequeño blog y sus comentarios lo enriquecen y me enseñan. Yo creo que se trata de eso, de intercambiar y participar en un placer común.

    Con toda mi gratitud,

    Tomás Hernández

  3. Y si me permite, amigo mío, sobre edo y sum, lo primero que aprendí en latín fue: ‘Mater tua mala burra est’ o algo así, ¿no?

    Agradecidos saludos,

    Tomás Hernández

  4. Sí, también me lo enseñó mi profesora de latín, jejeje. Lo curioso es que sucede algo similar en alemán actual, er ist (él es) er isst (él come) sólo se diferencian en el alargamiento de la vocal que es lo que gráficamente señala la doble consonante. Un saludo

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