Del fetichismo de la ortografía, I

Tomando estas notas para la continuación de la entrada anterior volví, claro está, al librito de Julio Casares, Nuevo concepto del diccionario de la Lengua y otros problemas de lexicografía y gramática. Conseguí, a muy buen precio además, un ejemplar de la primera edición publicada por Espasa-Calpe en 1941. Es el volumen V de sus Obras Completas.

Casares sostenía que el ‘orden alfabético es un arbitrio ingenioso, pero no es un criterio racional’ para la confección de un diccionario. En efecto, se preguntaba, cómo podemos encontrar en un diccionario alfabético una palabra (significante) cuyo significado sabemos pero no con qué palabra se dice. Así, continúa, un amigo le comenta un día que sabe que existe una palabra para designar a la persona nacida en un barco durante una travesía, pero cómo encontrarla en un diccionario alfabético. Como dice el propio Casares, en los diccionarios al uso ‘para poder buscar una palabra hay que empezar por haberla encontrado’. Sin embargo en el diccionario que él publicaría al año siguiente, 1942, basta con ir a la palabra ‘nacimiento’ o ‘embarcación’ para encontrar ‘naonato’: ‘Dícese de la persona nacida en una embarcación que navega’. Desde su publicación, el Diccionario Ideológico de este lexicógrafo y lexicólogo granadino sigue siendo una obra imprescindible y continuamente editada en sus casi setenta años de existencia. Casares se refería a esta obra durante los veinte años de su redacción como un diccionario metódico.

Con esa misma actitud metódica, quiere Casares aplicar a la ortografía un criterio racional. Y así la tercera parte de ese libro del año 1941 está dedicada a esta materia. Al usarlo ahora para la redacción de estas notas encuentro en sus páginas frases subrayadas a lápiz, llamadas de atención mediante asterisco en los márgenes, signos de interrogación, o sea, la manera en que leí ese apartado y las cosas en él que me interesaron, las preguntas que me suscitó, o aquellas opiniones con las que me sentía especialmente identificado.

El primer capítulo de la Parte Tercera del libro lo dedica Casares a llamar la atención sobre algunas situaciones en las que prevalece lo que él llama, el ‘fetichismo de la ortografía’. Lo que viene a decir, en esencia, es que damos más importancia a las faltas de ortografía como manifestación de desidia cultural que al atropello continuo de la gramática, lo que genera ambigüedad, y a la perversión de las palabras, lo que conduce al engaño.

De cómo dice Casares que sucedía en su tiempo y de cómo este fetichismo de la ortografía se manifiesta ahora, y de la vigencia, por tanto, de las observaciones del lexicógrafo granadino, nos ocuparemos en la próxima entrada.

4 comentarios en “Del fetichismo de la ortografía, I

  1. Buenas tardes. Acabo de leer su artículo, como siempre bien mesurado, y me vienen la reacciones de algunos conocidos a esta reforma de la ortografía; la mayoría en contra. Conozco a profesores de lengua que basan su autoridad en corregir y sancionar faltas de ortografía, para muchos de ellos esta reforma -que a mí me parece razonable, cuando no tímida- supone una pérdida de esa autoridad. Sin más. Un saludo

  2. Querido marino: Gracias de nuevo por tu lealtad lectora y por tu interés.

    Hace años dediqué algún tiempo al asunto de la ortografía y a la polémica que hubo en la Academia sobre una ortografía fonética o léxica.

    Si no es aburrido, trataré de eso en próximas entradas.

    Espero que la siguiente ilustre ese fetichismo por lo ortográfico y la aversión que provoca la palabra cambio.

    Saludos y gracias de nuevo.

  3. Gracias por su respuesta. A mí parece que este es un debate interesante como pocos, de ninguna manera aburrido. ¿Ortografía fonética? Uffff, no saben lo que dicen eso sería complejísimo, en cualquier caso fonológica -si mis conocimientos no me traicionan-. No acabo de entender lo que quiere decir con ortografía léxica ¿se refiere a etimológica?. En fin, espero con mucho interés sus próximas entradas. Un cordial saludo

  4. Sus conocimientos no le traicionan, creo; fonológica en todo caso.

    Con una ortografía léxica se referían, en efecto, a etimológica. El enfoque, que no sé si sería de interés desarrollar aqui, es el de una ortografía que partiera de la identificación del lexema y de sus significados.

    Con asociaciones de lexemas no sería estrictamente necesaria la etimología, en contra de lo que sostiene, irónicamente, Casares, aunque sí aconsejable, claro.

    Un cordial saludo. Gracias

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