Apariencias engañosas

juliocesarOcurre con algunas palabras que son bastante parecidas en su forma y sin embargo sus significados y su procedencia nada tienen en común. ¿Cómo no suponer semejanzas entre cera/acera? Sin embargo, la primera es palabra griega, kerós, ‘cera’, y también ‘tablilla untada de cera para escribir sobre ella’. Y la segunda, acera, es latina,  facera. La palabra latina facera deriva de facies, ‘aspecto’, ‘apariencia’, y en el siglo XIII se empezó a llamar así a la fachada de una casa, ‘hacera’, para luego designar cada una de las dos filas de casas que forman una calle, y por último reducir su significado sólo a las orillas de la calle, las aceras.

A veces estas palabras se mimetizan tanto que acaban siendo iguales aunque procedan de diferente origen y tengan significados muy distintos. Se les conoce con el tecnicismo de homónimos. Es lo que sucede con la palabra amante. Hay un amante que ama y otro que ata. El primero procede de amans, ‘el que ama’, el segundo tiene su origen en la palabra griega imántos, que se transformaría también en amante, ‘cabo grueso usado en los barcos’.

Mientras rastreaba la relación entre grada/agradar, me encontré, pasan esas cosas, con la pareja de palabras cesárea/César. Antes de seguir, remito a Maikelnai’s blog (‘La verdadera historia sobre la cesárea de Julio César’), donde hay un relato más completo. Resumiendo: César no nació mediante una operación de cesárea y por la tanto no puede atribuirse el origen de la palabra al nacimiento del general romano. Ninguna mujer en aquella época habría sobrevivido a tan brutal intervención entonces, y Aurelia, la madre de Julio César, vivió los triunfos de su hijo. ¿Por qué entonces se dio por cierta esa relación entre el apellido César y la cesárea? Quizá algún antepasado de César viniera al mundo mediante esa operación y de ahí la familia, la gens Julia, tomara el nombre. Difícil de demostrar parece.

El estupendo Online etymology dictionary (www.etymonline.com) añade la versión de Plinio, según el cual el patronímico Caesar deriva de caesaries, ‘cabellera’, porque el futuro dictador nació con mucho pelo en la cabeza. Eso dice Plinio.

Sea como sea, cesárea nada tiene que ver con el nacimiento de Julio César, sino con el verbo latino caedo, caesus, ‘cortar’.

Recuerdo haber leído, pero no dónde, que la palabra agradar remite a la idea de grada, ‘escalón’, porque aludía al ritual de ascender las gradas para llevar ofrendas a las dioses. Una sugerente interpretación. Lamentablemente grada viene de gradus, ‘escalón’, y agradar, de gratus, ‘bien acogido’, ‘bienvenido’.

En muchas ocasiones, en muchísimas más, la apariencia formal nos remite a un origen común, como sucede con altar/alto, secreto/secretario, ‘el que guarda los secretos’. En otras, sin embargo, la relación no es tan evidente, como puede suceder entre palabras como alumno, adolescente y altar, que comparten un común origen, el verbo latino alo, ‘alimentar’.

Siempre me ha parecido una pérdida que en la enseñanza se haya desaprovechado una aproximación a la lengua desde esta perspectiva y se dedique mucho más tiempo en la programación a aspectos funcionales y estructurales, necesarios, claro, pero no únicos.

2 comentarios en “Apariencias engañosas

  1. ¿Ha caído en que “sueño” de soñar y “sueño” de dormir coinciden sólo en español a pesar de tener ambas un origen diferente?

  2. Gracias, marino, una vez más, por tu asiduidad y compañía en este blog. El asunto que planteas es bien interesante, no sólo en esas dos palabras, sino como fenómeno léxico.

    Y curiosamente, hace unos días, leí en un libro de Steiner (‘Los libros que nunca he escrito’) sobre ese mismo asunto de la palabra sueño.

    Gracias de nuevo.

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