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La Factoria de Salazones del Majuelo / Elena Navas

21 de agosto del 2019

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La Factoria de Salazones del Majuelo / Elena Navas

Dibujo de Toni Quirós



Un paseo por el Tiempo, es un salto al pasado, un cambio de época, un ejercicio de imaginación y de tolerancia. Con este paseo en el tiempo comprendemos la diversidad cultural de Almuñécar y toda la riqueza del ser humano que conlleva. Porque el paso del tiempo es también el devenir de la humanidad, de su creatividad y de su cotidianeidad. La Historia de Almuñécar condensa muchas vidas pasadas, envueltas en una madeja de proyectos realizados.

La Factoria de Salazones del Majuelo / Elena Navas

Os invito a trasladarnos en el tiempo hasta la época romana, dando un paseo muy interesante por uno de los yacimientos arqueológicos más emblemáticos de Almuñécar. Para ello es necesario que utilicemos la imaginación, porque vamos a remontarnos hasta el s.I, y vamos a imaginar cómo ante nosotros se alzan los restos romanos de una de las más importantes factorías de producción de salsas y pescado de toda la costa mediterránea andaluza: La factoría de salazones del Majuelo.

Estos restos arqueológicos han estado sepultados durante miles de años, y se descubrieron por casualidad cuando se iniciaron los trabajos para la construcción de un gran hotel en su parcela. Antes de las obras, este paraje había sido una finca agrícola conocida como El Majuelo. El nombre proviene de los árboles y arbustos espinosos, que se llaman majuelos o majoletos  (Crataegus monogyna), tienen flores blancas y olorosas, y parece ser que crecían junto a un pozo de agua dulce, al interior de la propiedad.

Las dimensiones de la factoría del Majuelo son grandes y su organización es bastante compleja, se extiende más allá de lo que ahora vemos. Esto da una idea de la importancia que tenía la producción de salsas y salazones de pescado para la economía y el comercio del imperio romano. Porque una factoría, no es ni más ni menos que una especie de fábrica de conservas de pescado de la antigüedad. Sólo que entonces no existían las máquinas, todo el trabajo se realizaba de forma manual y la mano de obra era esclava. Tampoco existían los frigoríficos, ni los congeladores, por eso utilizaban la sal como conservante, para conservar en salmuera.

Todo el mediterráneo está salpicado de factorías parecidas, que tienen en común su origen de época fenicia y también su peculiar ubicación junto al mar. No se construyeron en cualquier sitio, sino que se eligieron ensenadas protegidas, donde desembocaban ríos que eran navegables hacia el interior del territorio. Se situaban, además, junto a puertos importantes, pero fuera de la ciudad, para evitar molestias de olores e insectos. El puerto en aquella época estaría situado en la zona del jardín botánico.

Pero El Majuelo no era la única factoría que había en época romana. Había varias funcionando al mismo tiempo, cuyos restos han aparecido en distintas zonas de Almuñécar. Tal volumen sugiere que la producción de salsas (garum), conservas y salazones de pescado debió ser una actividad económica muy importante para la Almuñécar romana, conocida como Sexi Firmum Iulium.

Esta factoría Estaba situada al exterior de las murallas de la ciudad romana, y estuvo rodeada por un potente muro que la separaba del mar. Tenía un acceso hasta la ciudad formado por rampa y escalinatas, situado en el lado noreste. Su organización sigue el esquema general de las factorías de su época, con las piletas enlucidas con mortero impermeable (opus signinum), y a su alrededor las áreas de limpieza, preparación (troceado y macerado con sal), y almacenaje. En la zona sur se encuentran las dependencias dedicadas a la administración. Hay que decir que hasta la factoría llega una conducción de agua procedente del acueducto y cuenta con cisternas para el almacenamiento de agua dulce.

La producción de salsas y salazones de pescado tubo una enorme repercusión en el desarrollo de actividades auxiliares como la alfarería (ánforas), porque de alguna manera había que envasar los productos; astilleros (barcos), tan necesarios para la pesca y para su traslado por todo el mediterráneo; redes de pesca; salinas (para poder conservar el producto); actividades agropecuarias; así como en la construcción de grandes obras de ingeniería para la conducción de agua potable (acueducto), tan necesaria para las factorías.

A partir del s. IV d.C, la factoría deja de funcionar y en este espacio quizá se ubicase una villa romana, utilizando este lugar como área de enterramiento de la propia villa.


La Factoria de Salazones del Majuelo es Bien de Interés Cultural (B.I.C), Conjunto Histórico de Almuñécar, 2014)