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Aquel ochenta de antes de la llamada Movida (En memoria de Ceesepe) / Javier Celorrio

08 de septiembre del 2018

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Aquel ochenta de antes de la llamada Movida (En memoria de Ceesepe) / Javier Celorrio<br />



"El futuro ya está aquí", decía aquel primer éxito de Radio Futura que venía a afirmar que una juventud cargada de propuestas estaba dispuesta a descomponer la ranciedad ambiental de la sociedad española bien instalada desde los años cuarenta. Los chicos de barrio venían dispuestos a asaltar los salones de los March, pero esos salones los engulló el día que entraron en ellos para postrarse ante el pope del Pop Andy Warhol. Fue el día en el que el sicotrópico y la vidente mariana se besaron la mejilla bajo las arañas de murano del estraperlo y quedaron todos encantados. Había nacido la marca "Movida" y Tierno Galván su valedor. Luego, ya sabemos que el desencanto fue jeringuilla prendida a mantillas À bout de souffle.

Pero hoy que la muerte de Carlos Sánchez Pérez y de su acrónimo Ceesepe viene a las portadas, he recordado aquel primero de los ochenta cuando de la mano de Octavio Colis pude conocer la obra de aquel reciente pintor que venía del dibujo underground y que retrataba a aquellos personajes que empezaban a ulular-pulular por la noche madrileña. La pequeña Galería Fenicia de Almuñécar en aquella primavera y verano del ochenta colgó de sus paredes desde la primera obra de Ceesepe a las fotos de Alberto García Alix y Antonio Yeti o los collages y readymade de Milagros y Rafael Feo. Recuerdo la voz de Almodóvar al teléfono pidiendo encarecidamente que Carlos le enviara los cartones que colgaban de la galería para el estreno de su Pepi, Luci y Boom y que cada vez que reviso la película veo en sus títulos de crédito.

Todavía conservo los cartones serigrafiados que me hizo llegar, antes de la exposición, para que conociera su obra y aquel deslumbramiento que me provocó el revoltijo de color de las escenas representadas y sus personajes. Ese impacto que provoca lo nuevo y bueno. Y que por fin Almuñécar iba a tener un espacio, una pared, donde colgar el tiempo nuevo. La aventura duró lo que "dos peces de hielo en un whiskie on the rock". Pero la experiencia única y nos queda saber, a Ángel Jiménez y a mí, que Ceesepe hizo su segunda exposición en Almuñécar

Lo que sí quedará  para muchas más que quinientas noches será el recuerdo de aquellos que ayudaron a la aventura como Carolo Martín, Oscar Mariné con sus diseños de camiseta precartelista de Almodóvar, Pepe Rubio el modisto que nos iba a diseñar el maletín de Cruz Roja para aquel montaje titulado "La Guerra del Catorce", "El Hortelano" y Ouka Leelelele o Enrique Cavestany y su Mandrágora madrileña donde una noche en el sótano creo que fue Krahe y no Sabina me dedico aquel "Qué haces tú aquí una gaviota en Madrid".

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En esta época de adioses él y sus personajes siguen tocando el ukelele por los cielos de la Gran Vía.
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