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El agua y El Majuelo / Elena Navas

13 de junio del 2018

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El agua y El Majuelo / Elena Navas


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Si hay un elemento natural con el que se identifica el Majuelo, es el agua. A lo largo de la Historia ha mantenido una relación muy estrecha con el agua en sus diferentes facetas, ya sea dulce o salada. Por una parte la salada que contiene el mar Mediterráneo, por otra la dulce de río Seco, y en tercer lugar, el agua subterránea.
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rnHa pasado mucho tiempo desde que este lugar fue abandonado en época tardorromana, y se han producido muchos cambios a partir de entonces: En el mar, porque la línea de costa estaba situada más al interior, y por tanto mucho más cerca del Majuelo, hasta el punto de que el puerto estaría situado junto a la factoría. Hoy día ha retrocedido y la playa está a 300 metros de distancia; en el río, porque entonces el río llevaba más caudal y por tanto el cauce era mucho más grande, incluso navegable; hoy día está encauzado y retirado del Majuelo 200 metros.

El tercer elemento que hemos citado, el nivel freático, en época romana no se reparaba en el, porque entonces no afloraba a superficie en el Majuelo, pero en la actualidad se ha hecho muy evidente. Muchas personas han podido comprobar que en los últimos meses, el agua ha inundado una gran parte del yacimiento arqueológico, y cabe preguntarse por qué ha aparecido ahí ese agua de repente y de dónde procede ese agua.

Se trata de agua dulce que nace directamente ahí, es una fuente natural de agua dulce. Lo que ha ocurrido es que durante este invierno y primavera ha llovido mucho. El agua por acción de la gravedad cae al suelo, y también por acción de la gravedad se infiltra al interior de la tierra, por entre los poros del terreno, como si hubiese goteras en un techo viejo. El agua empapa el terreno y circula por el interior de la tierra, en láminas de agua que continúan calando todo el subsuelo, pasando de una capa permeable a otra, hasta que encuentra capas impermeables. Ahí tiene su límite, y no puede continuar descendiendo. Pero como la tendencia del agua es bajar, lo que hace es deslizarse por la pendiente de la capa impermeable, descendiendo desde las zonas altas en las montañas, hasta las zonas más bajas, buscando el mar, recorriendo incluso grandes distancias. El agua que aflora a superficie, es lo que conocemos como fuentes naturales o manantiales, y puede proceder de cientos de kilómetros al interior.

El Majuelo, antes de que se realizasen las excavaciones arqueológicas era una finca agrícola, que tenía un pozo. Para obtener agua, excavaron y rompieron la capa que contiene el agua, así podían utilizarla para regar las plantaciones y se aliviaba el nivel de agua del acuífero.

¿Y qué ocurría en época romana?. Pues sencillamente que esa agua no la veían, porque desaguaba directamente en el mar. Tenemos que pensar que el Majuelo en época romana estaba en superficie, y el agua de escorrentía desaguaba directamente en el mar. Con el paso de los siglos, toda la tierra que arrastra el río y la erosión que se produce en las laderas han ido cubriendo con sedimentos toda la cuenca del río Seco, y poco a poco, los restos arqueológicos del Majuelo se cubrieron de tierra. En la actualidad podemos ver como el yacimiento arqueológico está de 4 a 6 metros más bajo que el suelo que pisamos. El agua superficial ya va por encima del majuelo, que además está rodeado de muros, con lo que se ha creado una especie de alberca gigante, como un estanque artificial. Con la excavación, se ha cortado la vía de circulación del agua subterránea hacia el mar y aflora, porque el Majuelo está por debajo de la superficie.

Se ha acumulado mucha agua, pero el nivel va bajando poco a poco, aunque si llueve, vuelve a recuperar y acumular agua, porque resulta muy lento en su desagüe. El agua circula por el terreno muy lentamente, porque la filtración por los poros es muy lenta, y también desagua muy lentamente. Podemos utilizar el ejemplo de una esponja, que empapa el agua absorbiéndola y que por efecto de la gravedad, gotea poco a poco. Así funciona el terreno, como una magdalena, que traga el agua de forma lenta, pero también la suelta muy despacio. Por eso las fuentes no se agotan de golpe, sino que van perdiendo caudal gradualmente. El Majuelo se está comportando como esa esponja que está cargada de agua y que tarda mucho en bajar el nivel. Va a ir secándose, pero muy lentamente por ese efecto magdalena.

Esta es una forma de almacenar agua que tiene la naturaleza. En épocas de lluvias los acuíferos se llenan y en época de sequía tardan en secarse. Además, el agua que va por dentro del terreno circula muy lenta, así también se almacena agua. Por ejemplo, la lluvia caída en la sierra de Almijara y Tejeda, puede tardar un mes en llegar al mar, mientras que un río, en superficie, sólo tardaría un día, o unas horas.

Ahora mismo, el acuífero en el Majuelo va bajando, porque circula un volumen menor de agua. Así que en las piletas del majuelo se produce un ejemplo claro del principio de vasos comunicantes, poniéndose el agua al mismo nivel que el freático.

Por otra parte, el agua superficial arrastra microorganismos, esporas, larvas y semillas, que en un medio con agua y buena temperatura, germinan y crean una charca en la que eclosiona fauna y flora, llenándose de vida. Y Aunque le veamos ese color verdoso, el agua es de calidad, porque se va renovando continuamente. No es un agua estancada que puede corromperse, sino que desde el fondo, el agua mana y se renueva lentamente.

El servicio de limpieza del parque del Majuelo, está realizando las tareas de recoger todos los papeles y envoltorios de plástico que el aire levanta y acaban cayendo al interior del yacimiento arqueológico y se quedan muy a la vista, porque flotan en el agua.

En cuanto a los restos arqueológicos del Majuelo, me gustaría tranquilizar, en la medida de lo posible, porque si bien es cierto que se han visto afectados por el agua, y no podremos hacer una valoración hasta que no deseque del todo, hay que pensar que las construcciones romanas son sólidas, pero además, las piletas están preparadas precisamente para contener líquidos, el opus signinum que las reviste es un mortero diseñado para estar en contacto directo con el agua, por eso resisten bien. El agua ha formado parte siempre del Majuelo. En época romana, se construyeron cisternas para contener el agua dulce, el agua era tan necesaria para el funcionamiento de la factoría que una conducción aportaba agua al Majuelo desde el acueducto y todas las estructuras estaban adecuadas para estar en contacto con el agua.